El Tribunal Supremo de Brasil ha arrancado este martes la recta final del juicio más importante de la historia reciente del país sudamericano, el que ha sentado en el banquillo al expresidente Jair Bolsonaro y a siete de sus más estrechos colaboradores. La sesión ha comenzado en la sede de la corte, en Brasilia, con 11 minutos de retraso y ha acabado una hora antes de lo previsto. La sede del tribunal, asaltada por bolsonaristas en 2023, ha desplegado un dispositivo de protección especial con la vigilancia reforzada. La primera vista ha quedado marcada por la ausencia del ex mandatario, que ha alegado problemas de salud, y por el discurso del juez instructor del caso, Alexandre de Moraes.
Esta han sido, en síntesis, las escenas que han marcado la primera sesión. Las próximas están convocadas para mañana a las nueve de la mañana, para el 9, el 10 y el 12 de septiembre. Se espera que los cinco jueces de la sala primera del Supremo empiecen a emitir sus votos el martes 9. Luego deliberarán sobre las penas hasta pactar la sentencia a los ocho acusados.
“No está bien de salud”, ha respondido el abogado del principal acusado cuando, al llegar al Supremo, le han preguntado sobre su cliente. Por recomendación médica, el expresidente ha seguido la vista desde su casa, donde está en prisión domiciliaria.











