El primer ministro del Reino Unido, Keir Starmer, ha perseguido con constancia de hormiga en su primer año en Downing Street un reencuentro con Europa que cauterizara los años de distanciamiento que provocó el Brexit. La visita a Londres este miércoles del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, forma parte este esfuerzo, porque concluirá con la firma de un memorando de entendimiento bilateral entre ambos países, similar al que Starmer ha cerrado ya con otros aliados como Francia o Alemania. Este acuerdo institucional político, el primero desde el abandono de la UE por parte de los británicos, abrirá las puertas a un diálogo fluido y regulado sobre desafíos comunes como la economía, el cambio climático, los derechos sociales, la migración o la movilidad.
Sánchez y Starmer, dos dirigentes socialdemócratas en una Europa cada vez más dominada por el conservadurismo y por la sombra de la derecha extrema, ya han tenido ocasión de reunirse en otras citas, como la reunión de la Comunidad Política Europea que se celebró el pasado julio en Londres. En la cita de este miércoles, sin embargo, podrán centrarse en exclusiva en la relación política, estratégica, comercial y económica de ambos países. El momento es dulce, después de que en junio se cerrara finalmente un acuerdo que definió con claridad el estatus de Gibraltar en la era post Brexit, la última barrera de la Europa continental. Tanto Bruselas como ambas capitales confían en tener listo el texto jurídico definitivo en torno a octubre, para que la verja del Peñón caiga definitivamente a principios del año que viene.






