Londres trata de relanzar los lazos con Pekín tras años de distanciamiento durante la primera visita de un primer ministro británico al país asiático en ocho años
En un contexto internacional marcado por la fragmentación geopolítica y la confrontación comercial, el primer ministro británico, Keir Starmer, ha elegido escenificar un giro de tono en la relación del Reino Unido con China. “Siempre he tenido claro que el Reino Unido y China necesitan una asociación estratégica a largo plazo, coherente y completa”, le ha confiado al presidente chino, Xi Jinping, durante un encuentro este jueves en Pekín. Starmer ha abogado en el cara a cara por profundizar los lazos entre Londres y Pekín: “Trabajar juntos en cuestiones como el cambio climático y la estabilidad global es lo que corresponde en un momento difícil para el mundo”, ha dicho, según han captado las cámaras presentes.
La primera visita de un jefe de Gobierno británico a la potencia asiática en ocho años se produce en un momento de crisis de confianza transatlántica, después de que el presidente estadounidense, Donald Trump, haya sacudido los cimientos de la OTAN y obligado a numerosas capitales europeas a replantearse de manera pragmática sus vínculos con Pekín.










