El Govern de Salvador Illa no ha esperado el inicio del curso escolar para arrancar a toda máquina su curso político. El mismo día en que el president tiene previsto reunirse en Bruselas con el expresidente Carles Puigdemont, en un intento de rehacer puentes con Junts; la reunión semanal del ejecutivo catalán ha aprobado la cifra del techo de gasto de los futuros presupuestos de 2026, cuya tramitación marcará el debate político en los próximos meses. Serán 40.524 millones de euros, un 7,1% más respecto a la previsión de gasto para finales de 2025, en parte debido a los mayores recursos asignados a departamentos como el de Salud, aunque el aumento efectivo será del 3,3%, tras destinar fondos a financiar deuda, un porcentaje compatible con la regla de gasto. El anuncio coincide también con la aprobación, por parte del Consejo de Ministros, del anteproyecto de Ley para condonar el 20% de la deuda a las comunidades autónomas, lo que para la Generalitat supone deber 17.000 millones de euros menos.

“Es el primer paso para elaborar los presupuestos”, ha celebrado la consejera Sílvia Paneque, portavoz de un Gobierno que todavía funciona con los del anterior ejecutivo, en manos de Esquerra Republicana, prorrogados. Los socios del Govern hasta la fecha, ERC y Comuns, también han puesto la directa desde el 1 de septiembre y en los últimos días han recordado a Illa cuáles son sus exigencias. Por parte de ERC, su presidente, Oriol Junqueras, insistió en que solo apoyará las cuentas si hay avances en materia de financiación, que recalca que estos fondos figuren contantes y sonantes en las cuentas de 2026. Comuns, a su turno, también recuerdan compromisos pendientes, como el cuerpo de inspectores para velar por el cumplimiento de la regulación del alquiler, tanto en el tope de precio como en la defensa de derechos de los inquilinos. Paneque ha dicho que las negociaciones todavía no han comenzado y no ha puesto fecha a la entrada de las cuentas en el Parlament.