El aceite de oliva español está desafiando los aranceles impuestos por la Administración de Donald Trump con un aumento del 24,19% de las exportaciones a Estados Unidos en el primer semestre del año. El sector oleícola descarta que esos datos respondan a una estrategia para adelantar las ventas a la entrada en vigor de los aranceles, sino que lo achacan al dinamismo y expansión de un producto cada vez más apreciado en el país de destino.
En los seis primeros meses del año Estados Unidos ha importado 241.763 toneladas de aceite de oliva, un 23,12% más que el año anterior. España ha logrado rentabilizar al máximo ese dinamismo, ya que exportó 87.273 toneladas en ese mismo periodo. “Esos datos refuerzan nuestro dominio. Hace 20 años los aceites importados desde España suponían el 17,62% de todos los que llegaban a ese país en volumen, mientras que los italianos alcanzaban el 64,40%. Ahora, nuestra cuota de mercado es del 36,10%, prácticamente el doble que hace dos décadas, e Italia ha perdido más de 34 puntos en su penetración”, señala Rafael Pico, director de Asoliva, la Asociación Española de la Industria y el Comercio Exportador del Aceite de Oliva, que representa el 95% de la exportación española en aceite envasado y el 50% en los graneles.






