El reparto geográfico de las exportaciones españolas está viviendo cambios de calado. Mientras los envíos de bienes a Estados Unidos cayeron en el primer semestre del año un 5,1%, otros destinos como Asia y África están ganando peso, con incrementos del 7,1% y el 7,4% respectivamente, según los datos publicados este lunes por el Ministerio de Economía, Comercio y Empresa. Europa, principal rumbo de las mercancías españolas, y ancla de su estabilidad, no dio grandes sorpresas, con una tímida mejora del 0,5%.
En un periodo particularmente convulso para el comercio global por la imposición de aranceles por parte de Donald Trump, el país norteamericano está menguando su cuota en el pastel exportador español: representa un 4,4% de los pedidos —en el primer semestre de 2024 suponía un 4,7%—, prácticamente la mitad que Portugal o Italia. Y aún menos si se la compara con Francia (14,6%) o Alemania (10,3%), líderes indiscutibles pese a que ambas compraron menos productos españoles que hace un año. EE UU se sitúa también por debajo del Reino Unido. Y de continuar la tendencia, puede verse rebasado próximamente por Países Bajos, hacia donde los envíos están repuntando con fuerza.
“El segundo trimestre muestra ya los primeros efectos de la desaceleración global y de las nuevas restricciones arancelarias estadounidenses. El crecimiento se estanca e incluso entra en cifras negativas en algunos mercados clave”, señala Joan Tristany, director general de Amec, la Asociación de las Empresas Industriales Internacionalizadas. “El crecimiento futuro se desplazará hacia otras regiones, acelerando la estrategia de diversificación de mercados iniciada ya en la pandemia y la posterior crisis de suministros”, añade.






