“Miles de millones de dólares en aranceles están fluyendo a los Estados Unidos de América”, celebró el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, en redes sociales, cuando la medianoche de este jueves alcanzó Washington. Tras varias idas y venidas, negociaciones y prórrogas, los mal llamados aranceles “recíprocos” a las exportaciones han entrado ya en vigor y las actividades más afectadas se preparan para hacer frente a
-aranceles-aun-mas-altos.html" data-link-track-dtm="">una nueva era comercial con Estados Unidos. En sectores como la agricultura, el vinícola, el automovilístico, el metalúrgico o el consumo, muchos productores y empresas españolas tienen a EE UU como principal mercado fuera de las fronteras europeas.
La amenaza de la guerra comercial comenzó con el regreso de Trump al Despacho Oval y tomó cuerpo el 2 de abril, cuando salió a la Rosaleda de la Casa Blanca y anunció, apoyándose en una tablilla, los aranceles que correspondían a cada país. En ese momento, el magnate estadounidense impuso un arancel universal mínimo del 10% (que se mantienen a día de hoy), mientras que sumó otras tasas a determinadas zonas geográficas en función de lo que, según sus cálculos, habrían afectado a las ventas estadounidenses en el extranjero. Posteriormente, suspendió la aplicación en muchos países.







