Perico Delgado, Miguel Indurain o Alejandro Valverde son solo algunos de los jóvenes talentos que brotaron en las dos últimas décadas del pasado siglo del equipo filial del Movistar, denominado entonces Reynolds (1980-1989) y Banesto (1990-2003). Fue años después, sin embargo, en 2005, cuando el buque dirigido por Eusebio Unzué cerró el grifo del cuadro de desarrollo y entregó su suerte a la guinda del proyecto, la estructura profesional, la más longeva en la élite del ciclismo. No fue nada mal, según los resultados —casi medio centenar de triunfos desde entonces—, pero ahora, dos décadas después, y en un pelotón en el que solo dos de los 18 equipos WorldTour no cuentan con su propia red de formación, el conjunto de Abarca Sports ha decidido adaptarse al medio y recuperar el equipo filial bajo el nombre de Movistar Academy.

El proyecto telefónico pretende así frenar una fuga de talentos que en apenas una década ha terminado con jóvenes como Juan Ayuso, Carlos Rodríguez o más recientemente Héctor Álvarez, Pablo Torres, Adrià Pericas o Benjamín Noval fuera del paraguas de la única estructura española del WorldTour. El nuevo devo (abreviatura en inglés con la que se denomina a los equipos de desarrollo) no echará a rodar de manera oficial hasta el inicio de 2026, pero muchas de las decisiones más importantes ya se han tomado a estas alturas de la temporada.