Después de atender un compromiso con la televisión estadounidense, Jaume Munar (Cala Figuera, 28 años) toma asiento con la energía y la buena predisposición que le caracterizan. Tipo optimista él, uno de esos trabajadores que después de un camino sinuoso, por fin, acaban encontrando la recompensa en un deporte que en ocasiones no termina de ser del todo agradecido. Se aproxima a la treintena y, remarca, decidió reformularse para “volver a empezar”. Hoy (hacia las 21.30, Movistar+) pisará por primera vez los octavos de final de un gran torneo; enfrente, Lorenzo Musetti. Se han esfumado los miedos, cuenta este tenista de mente activa y discurso largo y profundo. Orgulloso mallorquín.
Pregunta. Se dice que la gente de su tierra tiene un punto de desconfianza, que más bien le cuesta abrirse. ¿Es así?
Respuesta. Sí, somos abiertos pero cerrados, te recibimos pero no. Es así, porque llevo mucho tiempo viviendo fuera y desde el exterior se percibe de esa manera. Pero en el fondo, somos buena gente. Me considero mallorquín y también español. Somos muy privilegiados por ser de allí. Las costumbres de la isla, el día a día y el mar me traen recuerdos increíbles de mi infancia.
P. Viene de un pueblo costero. ¿Cómo es la vida allí y qué perspectiva le ha aportado?







