Al catálogo de mutaciones balompédicas habrá que agregar la de Dominik Szoboszlai, que de fino centrocampista ha pasado a melenudo lateral de medias caídas. En el trayecto no ha perdido el buen que siempre ha tenido para los tiros lejanos y el balón parado, así que en Anfield, en la recta final de un partido entre Liverpool y Arsenal que caminaba hacia el empate, embocó un libre directo con un golpeo de empeine interior que se coló como una exhalación tras golpear en el palo. “Los he metido mejores”, dijo al final. David Raya intuyó el truco del mago, pero su estirada fue en vano. El Liverpool ganó (1-0) y lidera en solitario la Premier League porque es el único equipo que ha sido capaz de ganar los tres partidos disputados antes del primer parón por la entrada en liza de las selecciones.
Cayó el Arsenal, que quizás oposita al título con más argumentos que nunca desde que en 2004 alzó su última Premier sin perder un sólo partido. O al menos ha puesto muchos huevos en esa cesta. En Anfield se presentó sin Havertz y Saka, lesionados, y guardó en el banquillo a un renqueante Odegaard y al internacional inglés Eze, su última incorporación. En el amanecer del partido perdió a Saliba, su mejor zaguero, también dolorido. En realidad se había dañado en el calentamiento y había tratado de forzar. Pero nunca pareció que a Mikel Arteta le faltasen mimbres para competir contra el campeón que se ha gastado más de 300 millones de euros en el mercado y se apresta a dar el gran golpe final con un pago de 150 más por Alexander Isak.









