Los líderes de India, Narendra Modi, y de Rusia, Vladímir Putin, ya han aterrizado en China para asistir junto al mandatario chino, Xi Jinping, a una cumbre de la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), un foro intergubernamental de seguridad. Su presencia eleva la carga geopolítica de una cita que ha arrancado este domingo en la ciudad portuaria de Tianjin, al sureste de Pekín, y a la que asisten una veintena de mandatarios de países que van desde Asia hasta las fronteras de la Unión Europea, pasando por Oriente próximo. El evento se presenta como una oportunidad clave para que China despliegue sus encantos diplomáticos hacia el Sur Global, en contraste con la dialéctica dura, incluso soez ―“Me están besando el culo”− y la imposición de barreras comerciales del presidente estadounidense, Donald Trump.

La OCS es una plataforma fundada en 2001 por China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán con el objetivo de combatir el terrorismo y promover la seguridad fronteriza. La organización se ha expandido en los últimos años, con la adhesión de India, Pakistán, Irán y Bielorrusia. Aunque no es un bloque defensivo al estilo de la OTAN, funciona como un foro de seguridad y geopolítica euroasiática liderado por Pekín y Moscú. La de Tianjin es la mayor cumbre celebrada hasta la fecha, con la asistencia de 14 socios de diálogo (que pueden participar, aun sin ser miembros de pleno derecho), como Turquía, Egipto, Myanmar o Armenia.