Es un gesto tonto. Una minucia si lo comparamos con que el PSOE haya tenido a dos presuntos mangantes seguidos como secretarios de organización. Una anécdota si pensamos en que se está investigando si le hemos pagado las meretrices a escote en forma de salario público a uno de ellos, todo mientras su partido se decía abolicionista. Es una tontería si reparamos en que el Gobierno ha adjudicado 46 contratos por valor de más de 1.000 millones a la industria militar israelí en los casi dos años de genocidio. Una anécdota si pensamos en las consecuencias nefastas de la ley del sí es sí. Pero es un gesto tonto cargado de significado.

El martes, el PSOE propondrá modificar la agenda parlamentaria para que el día 11 de septiembre no haya pleno. Como sabrán, ese día es la fiesta regional de Cataluña, convertida por los independentistas en el día grande de esa estafa que fue el procés.

Patxi López fue el encargado de anunciar la solicitud de día moscoso por respeto a la Diada. Sí, el mismo Patxi López que defendió mantener la votación del decreto de RTVE un día después de la tragedia de la dana porque no conocía “ninguna empresa que haya suspendido su actividad si no se ha visto directamente afectada”. Se ve que sí sabe de empresarios que echan el cierre con motivo de la fiesta patronal del pueblo de su empleado preferido. “Nuestro trabajo es legislar”, dijo entonces quien ahora defiende suspender un pleno para que unos cuantos diputados se vayan de puente sin remordimientos.