Tras dos días de bronca, insultos y desplantes, el pleno semanal del Congreso se cerró este jueves en un clima mucho más sosegado. La otra buena noticia para el Gobierno fue que, pese a la sacudida en su base parlamentaria por el caso Cerdán, consiguió aprobar definitivamente una ley, la 20ª de esta legislatura, y despejar el camino para otra más. En el capítulo de lo inquietante para el Ejecutivo, más allá del ambiente enrarecido que se respira en la Cámara, PNV y Coalición Canaria (CC) se desmarcaron de la mayoría de investidura en una moción del PP que pedía la comparecencia inmediata de Pedro Sánchez. No fue el único contratiempo. Fuera del pleno, La Moncloa irritó a algunos de sus socios principales al dar a conocer la solicitud de comparecencia del presidente prevista para el 9 de julio. La petición enviada al Congreso diluye el debate sobre la corrupción destapada en el PSOE al incluir también asuntos de política internacional.

Los caminos de Sánchez y de la vicepresidenta segunda y dirigente de Sumar, Yolanda Díaz, volvieron a bifurcarse este jueves en el Congreso. Esta vez, Díaz sí acudió a votar, después de su comentada ausencia la víspera en la sesión de control. Quien no se presentó fue el presidente, con su agenda pública suspendida, una incomparecencia que arrastró la de María Jesús Montero. La vicepresidenta primera sí estuvo al inicio y participó en una de las votaciones, la que derrotó las enmiendas introducidas por la derecha en el Senado a la reforma del Código Penal para facilitar la ilegalización de entidades que exalten el franquismo. Luego abandonó el pleno para cubrir la baja del presidente en el congreso de CC OO, una cita que La Moncloa había cancelado a última hora del miércoles.