Estos días, el príncipe Andrés de Inglaterra (palacio de Buckingham, Londres, 65 años) pasa el tiempo jugando al golf, montando a caballo, viendo vídeos sobre aviación o leyendo novela negra. Como un jubilado dichoso, si no fuera porque un nuevo libro, situado ya entre los más vendidos, ha vuelto a poner sobre la mesa que el hijo favorito de la difunta Isabel II sigue siendo el problema no resuelto de la familia real británica.

Entitled: The Rise and Fall of the House of York (William Collins, 2025) (Privilegiado: auge y caída de la Casa de York, en español) es una sentencia demoledora y definitiva de 450 páginas contra el duque de York, firmada por el historiador Andrew Lownie. Es el mismo autor que confirmó definitivamente las simpatías nazis de Eduardo VIII, el duque de Windsor, aquel rey que abdicó por amor y dejó al Reino Unido en la estacada a las puertas de la II Guerra Mundial. O que reveló las maniobras arteras de Guy Burgess, uno de los cinco “espías de Cambridge” para confundir al establishment británico —del que era un hijo también privilegiado— y convertirse en el hombre de Stalin en el corazón del Imperio Británico.

Lownie utiliza centenares de fuentes directas e indirectas para elaborar casi un obituario en vida de Andrés de Inglaterra, que contribuirá a hacer prácticamente imposible la redención pública a la que, de manera algo ilusa, seguía aspirando el duque.