Tres magistrados de la Corte de Apelación del Tribunal Superior de Inglaterra han dado este viernes la razón al Gobierno de Keir Starmer, al anular la orden cautelar de desalojo del hotel de Epping en el que viven 138 solicitantes de asilo emitida por un juez el 19 de agosto. Se trata de una victoria parcial, porque la sustancia del asunto será vista en sala en octubre, pero da un alivio a Downing Street, que temía una cascada de demandas similares por parte de las autoridades locales de todo el país para deshacerse ellas también de la incómoda presencia de inmigrantes irregulares en su zona.

La orden de desalojo del juez respondió a una triquiñuela legal del Consejo de Epping, que acusa a la empresa Somani Hotels, propietaria del Hotel The Bell donde se encuentran los solicitantes de asilo, de haber incumplido la normativa de planificación urbanística al utilizar su establecimiento para un objetivo distinto al original. La decisión judicial, sin embargo, arrastró consecuencias mucho más delicadas y graves.

Después de un episodio de presunto acoso sexual a una menor, del que fue acusado uno de los residentes del hotel, decenas de vecinos, jaleados por la ultraderecha, se manifestaron frente al edificio durante varios días. Hubo altercados con la policía, violencia y casi tres decenas de arrestos.