El lehendakari, Imanol Pradales, telefoneó el pasado miércoles al presidente andaluz, Juanma Moreno, para apagar el fuego creado por este último a cuenta de la gestión nacional de la política migratoria. Pradales le llamó para afearle unas declaraciones realizadas por Moreno un día antes, en las que criticaba que al País Vasco se le haya reconocido el efecto de frontera norte y esto le permite recibir más fondos para afrontar la cuestión migratoria.

El Gobierno de Moreno, además de cuestionar el criterio del reparto de menores e incidir en que a Cataluña y al País Vasco no le corresponde la acogida de ningún menor migrante, ha introducido esta semana un nuevo motivo de “agravio” a cuenta de que a Andalucía no se le haya atribuido la condición de frontera sur en materia migratoria, que sí tienen Canarias, Ceuta o Melilla y cuyo reconocimiento la administración autónoma había solicitado al Gobierno central.

Fue el presidente de la Junta quien primero esgrimió este argumento, comparándolo con la situación que, según él, sí tiene Euskadi. “No tiene sentido que nosotros que somos frontera sur de Europa y estamos a 14 kilómetros del continente africano no se nos considere frontera y al País Vasco sí. ¿Cuántos emigrantes entran desde Europa al País Vasco? Es la pregunta que yo me hago. ¿Cuántos van en patera cruzando desde Francia al País Vasco? Ninguno, porque lo que hacen normalmente los inmigrantes es irse a las zonas donde hay más desarrollo económico, o bien Francia, Alemania, Bélgica, no se produce al revés”, sostuvo el martes pasado Moreno. “¿Cómo que se reconoce al País Vasco, con todas las ventajas que tiene en términos económicos, el efecto frontera y nosotros que estamos a tiro de piedra de África y que vemos en nuestras playas llegar las pateras, no somos frontera sur?”, incidió para reclamar “un poco de respeto a Andalucía”.