El primer Consejo de Ministros del curso político no se limitó a la aprobación de ayudas a los damnificados por los incendios forestales que han devorado cientos de miles de hectáreas las últimas semanas y a los afectados por otros desastres naturales a lo largo de verano. El gasto en Defensa tuvo un papel protagonista. El Gobierno aprobó, sin darles ninguna publicidad para no incomodar más de lo necesario a la mayoría de sus socios, nueve acuerdos marco para la adquisición de material militar por un importe superior a los 800 millones de euros. Dos días después, la OTAN, con la que Pedro Sánchez tuvo bastantes tensiones por su negativa a incrementar el gasto militar al 5% del PIB en 2035, reconoció que España había llegado al 2% que el presidente se había comprometido para final de año.
La Alianza Atlántica anunció este jueves que, según sus cálculos, España ya está destinando ese porcentaje a Defensa y que lo cumplirá en el último cuatrimestre del año, lo que exigía una inversión de 10.471 millones de euros, hasta llegar a un total de 33.123 millones. El informe de la OTAN permite a Sánchez sacudirse de encima la presión por un gasto militar que tensionó la relación con la izquierda del PSOE ―el Gobierno decidió no llevar su aprobación a las Cortes para enfado de sus aliados progresistas, ahorrándose un debate peliagudo― y que el PP añadió a su ofensiva total al Ejecutivo. Por primera vez, España, que acabó 2024 en el 1,4%, cumplirá el objetivo acordado por el Gobierno de Mariano Rajoy en 2014 para esta década, que no había llegado al 1% cuando salió de forma precipitada de La Moncloa tras la moción de censura de 2018. La consecuencia es que el Gobierno celebró que la OTAN le reconozca como un socio “fiable y responsable”.








