El Rayo Vallecano certificó su presencia en la Conference después de superar con mucha solvencia al Neman, su rival en la eliminatoria previa. Después de 25 años, la afición vallecana festeja que el equipo de su barrio estará en Europa. En la previa de la Conference muchas cosas son de todo a cien, o como se diga en la era del euro; desde las retransmisiones televisivas, con señales que se cortan cada dos por tres, o el VAR, que parece de mercadillo. Marca Camello para el Rayo, después de que en el arranque de la jugada Pacha Espino parezca estar en claro fuera de juego, y el juez de línea levanta el banderín. Se resignan los jugadores rayistas, pero el árbitro se lleva la mano al pinganillo y después de un minuto hace el gesto de la pantallita e indica el centro del campo.

Estalla Vallecas con el gol de su equipo en diferido, se resignan los bielorrusos por el tanto en contra y cuando van a sacar, otra vez avisan al árbitro. Algo se les ha escapado antes. El juez monta un conciliábulo con los capitanes y algún espontáneo y entonces les dice que es fuera de juego. La alegría se convierte en decepción.

Muchas cosas son de todo a cien antes de que la Conference sea la Conference, hasta el césped de Vallecas, irregular y seco, que no ayudaba demasiado al Rayo cuando intentaba combinar, pero Iñigo Pérez y su tropa tenían como objetivo amarrar un puesto entre los 36 elegidos y meter por primera vez a su equipo en Europa por la vía deportiva, que la única vez fue por un premio de la UEFA a la deportividad. Lo consiguieron porque el Neman fue bastante inferior. Solo un remate al poste asustó a la parroquia vallecana en la primera parte.