El presidente de China, Xi Jinping, se prepara para recibir en Pekín a dos de los mandatarios que más recelo provocan en Occidente: el líder norcoreano, Kim Jong-un, y su homólogo ruso, Vladímir Putin. Xi presidirá el próximo miércoles un desfile militar en la plaza de Tiananmén con motivo del 80º aniversario de la rendición de Japón en la segunda guerra Sino-Japonesa (1937-1945) y el final de la II Guerra Mundial, al que acudirá otra veintena de dirigentes y aliados del gigante asiático, según ha confirmado esta mañana el Ministerio de Exteriores del país.
La presencia de Kim y Putin convierte la cita en una escenificación de alto voltaje geopolítico y refuerza el mensaje de que Pekín se erige en punto de referencia para quienes desafían el orden internacional impulsado por Washington. Aunque no estará presente el día del desfile, el primer ministro de la India, Narendra Modi, acudirá también a la ciudad de Tianjin, cercana a Pekín, durante el fin de semana. Una visita que llega pocos días después del durísimo arancel impuesto por Estados Unidos a la nación más poblada del mundo.
Para el presidente estadounidense, Donald Trump, la previsible foto de Xi flanqueado en la tribuna por Kim y Putin complica el equilibrio diplomático que el republicano intenta construir. Trump ha expresado recientemente su interés de reabrir el diálogo con Kim, un gesto con el que busca recuperar el protagonismo en la península de Corea tras el fracaso de las cumbres de 2018 y 2019. Pyongyang no ha respondido públicamente a esas declaraciones.















