La estrategia de los dueños de las grandes promotoras de España está clara. Si no pueden vender la empresa después de largos años de inversión, el retorno lo buscan a través del reparto de dividendo a niveles mucho mayores que sus beneficios. Aunque sea a costa de descapitalizar a la compañía e incluso de dejar de invertir con recursos propios.

Lo demuestran las cifras de las cuatro mayores promotoras: las tres cotizadas Aedas, Metrovacesa y Neinor, además de Vía Célere. En los últimos cuatro años, desde que comenzaran a repartir dividendos de forma relevante, estas empresas han distribuido en conjunto 1.782 millones. Es casi el doble de lo que han ganado desde 2020, ya que la suma de beneficios llega a 945,7 millones.

La fórmula elegida para repartir los recursos a sus accionistas ha sido la distribución de dividendos extraordinarios con cargo al capital de las compañías. Por ejemplo, Vía Célere deja a cero la prima de emisión, frente a los 324,8 millones que disponía en 2021. El patrimonio neto también cae de 745,8 millones hace cuatro años a 526,6 millones del pasado ejercicio, a pesar de la aportación de los resultados positivos en el año. En el último cuatrienio ha repartido 502,8 millones en dividendos, más del doble de su beneficio.