Agosto suele ser un mes inhábil para la actividad corporativa. Las grandes operaciones, desde las fusiones a los ajustes laborales, se dejan para antes o para después del verano. Tal vez por eso la Bolsa se mueva a impulsos irracionales en el mes estival por excelencia. Una muestra de ese movimiento errático es la evolución de Zegona. En el último mes, el fondo británico propietario de Vodafone España se ha revalorizado un 42% en la Bolsa de Londres hasta casi triplicar su valor en lo que va de año. Su capitalización supera los 10.000 millones, el doble de los 5.000 millones que pagó por hacerse con la operadora española en junio de 2024, aunque la operación se anunciara en septiembre de 2023.
Para justificar ese explosivo galope bursátil, Zegona no ha hecho por sí misma nada reseñable. Compró Vodafone España mediante créditos y la ayuda del propio vendedor (Vodafone Group), sin desembolso importante salvo una ampliación de capital de 300 millones de euros. A consecuencia de ello, mantiene una enorme deuda de 3.715 millones de euros, que ha tenido que refinanciar ya tres veces en el último año. El pago de los elevados intereses ha motivado que Zegona perdiera 439 millones de euros en su último ejercicio fiscal (1 de abril de 2024 a 31 de marzo de 2025). Por su parte, Vodafone España, su único activo, perdió 82 millones de euros en el mismo ejercicio fiscal. Y aunque los nuevos gestores, encabezados por el consejero delegado, José Miguel García, han enderezado en parte su deriva comercial, la operadora sigue perdiendo ingresos y clientes.






