En Venecia, a partir de este miércoles, se congregan algunos de los seres más afortunados, privilegiados y mimados del planeta. Incluso la palabra que los define subraya su distancia de la Tierra: estrellas. La 82ª edición del festival de cine más antiguo del mundo arranca con La gracia, de Paolo Sorrentino. Vendrán luego George Clooney, Cate Blanchett, Guillermo del Toro, Kathryn Bigelow, Emma Stone, Oscar Isaac, Sofia Coppola, Al Pacino, Jude Law o Julia Roberts, entre muchísimos otros. Uno de los mayores diluvios de astros que se recuerde, y eso que el certamen lleva desde los años treinta del siglo pasado acogiendo divos. Hasta el 6 de septiembre muchos focos mirarán hacia el Lido, la isla donde se desarrolla la Mostra. Y, por eso, cada vez más voces piden que el festival no se olvide de quienes ocupan el eslabón opuesto: los que se mueren de hambre.

El movimiento V4P (Venecia por Palestina), impulsado por unos 1.500 nombres del cine italiano y alguno internacional ―como Marco Bellocchio, Matteo Garrone, Alice Rohrwacher, Ken Loach o Céline Sciamma―, envió el pasado viernes una carta al festival en la que le insta a criticar oficialmente el “genocidio” que perpetra Israel en Gaza. Con una segunda misiva, más reciente, pidió que se retirara la invitación a dos celebridades, Gal Gadot y Gerard Butler, por haberse posicionado públicamente a favor del Gobierno de Netanyahu. En lugar de los intérpretes, que participan en la película fuera de concurso In the Hand of Dante, de Julian Schnabel, el texto sugiere que debería desfilar una delegación “con la bandera palestina”. A lo que el certamen ha contestado que bienvenido sea siempre el debate, pero nunca la prohibición. En vez de acallarse, las protestas se han reforzado. Así que la Mostra ni ha empezado y ya tiene su primera gran polémica. Con buenas probabilidades de que se prolongue y atraviese toda la cita: por lo pronto, hay una manifestación propalestina convocada este sábado 30 en el propio Lido.