Ibrahima Diao, un inmigrantes senegalés de 35 años, en el campamento en el que vivía en una chabola en Lepe (Huelva), que fue arrasado por un incendio. EFE/Fermín Cabanillas

Fermín Cabanillas | Lepe (Huelva) (EFE).- El pasado sábado, una veintena de personas se vieron sorprendidas por el incendio de una chabola en su campamento de Lepe (Huelva), que lo arrasó por completo. En cuestión de minutos se quedaron sin nada, sin lo poco que tenían muchos de ellos, y ahora intentan empezar de nuevo donde cada uno pueda.

Una de esas personas, tres mujeres entre ellas, es Ibrahima Diao, un senegalés de 35 años, que en plena pandemia se metió en una patera que le trajo a España buscando una vida mejor, y que el sábado pudo salvar algunas pertenencias, pero, sobre todo, su vida.

Ahora, como 14 más de sus compañeros de campamento, vive de forma temporal en la residencia para temporeros que funciona en el municipio onubense, donde han sido acogidos por un procedimiento de emergencia que les garantiza un techo y una cama durante al menos veinte días.

Ibrahima asegura que tiene papeles para trabajar legalmente en España, y que trabaja regularmente. Los papeles los lleva siempre encima, hasta cuando duerme, de modo que, cuando a las 6.00 de la madrugada se dio la voz de alarma en el campamento y salió corriendo de su chabola, los pudo salvar. Sí perdió en el incendio muchas de sus pertenencias.