Palés de cajas con arroz, azúcar, legumbres, harina, latas de aceite de coco. Vendajes, apósitos, suero, antisépticos para tratar infecciones, antibióticos. El bloqueo de ayuda humanitaria en la franja de Gaza tiene un reflejo palpable: los almacenes de la UNRWA, la agencia de la ONU para los refugiados palestinos, donde se acumulan miles de toneladas de comida, medicinas, artículos de limpieza, ropa, tiendas de campaña y material educativo que no pueden ser entregados a la población víctima de los ataques de Israel. En la capital de Jordania, Amán, la agencia humanitaria ve cómo el material en uno de los seis locales que tiene en la ciudad acumula polvo, mientras se ve obligada a alquilar nuevos espacios, algunos con aire acondicionado para que no se estropee el material. Pasillos y pasillos de palés, como si fuera un almacén de Ikea.
“Aquí tenemos más de 3.000 toneladas de alimentos y cantidad de suministros médicos que son esenciales para una población que está en una situación muy grave. Todo esto podría entrar de forma inmediata si Israel lo permitiera. Es inaceptable e inaudito, somos la principal agencia de Naciones Unidas sobre el terreno”, sostiene en un polígono a las afueras de la ciudad el portavoz de la UNRWA, Jonathan Fowler, durante una visita este lunes del alcalde de Barcelona, Jaume Collboni, para informarse sobre los proyectos en los que el Ayuntamiento participa con financiación. Rodeado de metros y metros de palés con cajas embaladas, el portavoz de la UNRWA lamenta que “los costes del alquiler del almacén se podrían destinar a ayuda humanitaria”.







