La carrera de Vinicius empezó a cambiar en una jornada dos de Liga. Fue hace justo cuatro años, en agosto de 2021, con un doblete en el campo del Levante saliendo desde el banquillo. Al día siguiente, en Valdebebas trataban de moderar el subidón del momento con un jugador que hasta entonces había sido retratado como un meme delante de la portería rival. “Una gaviota no hace verano”, puntualizaban. Pero sí, se trató del inicio de su nueva vida. Este domingo, en otra jornada dos del campeonato, el brasileño fue protagonista de una decisión técnica que se antoja clave en el comienzo de la época de Xabi Alonso. Su suplencia en Oviedo después de muchos meses de rendimiento menguante abre un nuevo escenario en el Madrid e inaugura la competencia en la banda izquierda, coto cerrado hasta ahora de Vini.

La medida del técnico, de una gran carga simbólica, marca un punto de ruptura con el pasado y el estatus adquirido por el extremo. Desde su despegue bajo el manto de Carlo Ancelotti, no es sencillo encontrar una suplencia del atacante en un duelo como el del Tartiere sin que medie una molestia física o la conveniencia de rotar antes de un gran choque europeo. Sin embargo, las últimas citas desde la llegada de Alonso fueron dejando señales de que el viento ya no le sopla siempre de cola desde el banquillo.