El piloto español de Indycar, Àlex Palou, del equipo Chip Ganassi, habla durante una entrevista con EFE en Milwaukee (EE.UU.). EFE/ Kenneth Fernandez

| Por Andrea Montolivo |

Milwaukee (EE.UU.) (EFE).- Cuando el español Álex Palou llegó a la IndyCar en 2020 vivía como un sueño la idea de ganar un campeonato. Cinco años después, luce cuatro coronas en su palmarés, una 500 Millas de Indianápolis y la semana pasada celebró su tercer título consecutivo. En una entrevista con EFE en Milwaukee, sede este domingo de la penúltima carrera de la temporada, el catalán reconoció que si alguien se lo hubiera dicho en 2020, le diría que está «loco».

Con su ya icónico monoplaza amarillo a pocos metros y un ‘box’ personalizado con la escrita ‘Four Times IndyCar Champion’, Palou atendió a EFE en el circuito del Milwaukee Mile en West Allis (Wisconsin) para una larga conversación en la que definió una «locura» el momento que vive en el Chip Ganassi, fijó el récord de 10 victorias en una temporada como próximo objetivo, y reconoció que ahora mismo «hay muy pocos sitios» en la Fórmula 1 que le harían plantearse dejar la IndyCar.

También contó su vida fuera de la pista en Indianápolis, donde vive junto a su mujer y a su hija de 20 meses y donde en su garaje presume de un Bronco de 1971 y de un Corvette de la Indy500. Afirmó que lo que más echa de menos de España es la comida y también repasó cómo fue su examen para sacar el carnet de conducir, en el que, confesó con una sonrisa, suspendió una vez en la parte teórica.