Alex Palou lo dejó muy claro desde el momento en que comenzó a ganar carreras en la Indy, y a atraer la atención del público de su país, obsesionado con la Fórmula 1. Para un piloto de carreras al que eminentemente le gusta eso, las carreras, el campeonato americano ofrece todo aquello que se puede pedir. Sin toda la purpurina que hipertrofia el circo comprado por Liberty Media en 2017, y que gracias a una tormenta perfecta —la Covid coincidió con el lanzamiento de Drive to Survive, en Netflix— ha visto disparada su popularidad hasta cuotas difíciles de entender, en la Indy coinciden corredores con unos monoplazas mucho más similares, circunstancia que subraya la relevancia de quien los conduce.

Precisamente por eso hay que quitarse el sombrero ante Palou. Este domingo, al mediodía en Portland, inicio de la madrugada del lunes en España, el chico de Sant Antoni de Vilamajor (Barcelona), de 28 años, se proclamó campeón por tercera temporada consecutiva, la cuarta vez de las seis que lleva intentándolo. El tres en raya le coloca en el mismo plano que Ted Horn (1946-48), Sébastien Bourdais (2004-07) y Dario Franchitti (2009-11). En números absolutos iguala a Mario Andretti, Bourdais y Franchitti, todos ellos con cuatro coronas; y solo por detrás de A.J. Foyt (siete) y Scott Dixon (seis).