La versión más académica de Christine Lagarde apareció este sábado en el simposio de banqueros centrales de Jackson Hole (Wyoming). Sin referencias, ni siquiera veladas, a la asfixiante presión de Donald Trump sobre el presidente de la Reserva Federal, Jerome Powell, ni un mensaje de respaldo a la independencia de la Fed, Lagarde se ciñó en su discurso al guion del encuentro, cuyo tema de este año Mercados laborales en transición: demografía, productividad y política macroeconómica, le sirvió para hacer un recorrido por los motivos que explican que Europa haya salido de la crisis inflacionista sin grandes cicatrices en el mercado laboral.
Eso no significa que la presidenta del Banco Central Europeo vaya a abandonar EE UU sin gesto alguno hacia Powell, que lleva meses aguantando un chaparrón de descalificaciones de Trump: este domingo será entrevistada por la cadena FOX, y sería extraño que el tema no apareciese.
Antes de eso, en su alocución de este sábado, la francesa se centró en la sorpresa positiva del empleo, que ha resistido indemne a las subidas de tipos para atajar la inflación. “Era razonable suponer que un ajuste brusco podría provocar un aumento del desempleo que luego podría consolidarse”, señaló.







