Nuevo giro de guion en el caso Menéndez. Los hermanos, en prisión por haber asesinado a sus padres en 1989, han recibido un duro golpe esta semana que los aleja de la anhelada libertad. La junta de libertad condicional de California han negado a los famosos presos la posibilidad de abandonar la cárcel en el corto plazo. Lyle Menéndez, de 57 años, escuchó la negativa este viernes en una sesión que duró once horas. Su hermano Erik, 54 años, lo hizo la víspera en otra extensa vista de diez horas. Son duraciones maratonianas de procedimientos que suelen tomar entre tres o cuatro horas. Ambos podrán solicitar el beneficio en tres años, cuando se les permita una nueva audiencia ante los comisionados de la junta.

Los integrantes de la junta criticaron fuertemente a Lyle por su conducta dentro de prisión. Lo acusaron de tener un móvil al interior del centro correccional de San Diego e incluso de vender aparatos a otros reos. Al romper las reglas es más difícil dar luz verde a un recluso para volver a la sociedad, explicaron los comisionados. El jueves, las autoridades también reprendieron a Erik por su conducta al interior del penal.

Julie Garland, la comisionada que supervisa el proceso de readaptación de Lyle, le instó a no perder la esperanza. “Creemos que tu remordimiento es genuino. En muchos aspectos, has sido un reo modelo”, le dijo Garland. Se refería al trabajo que Menéndez realiza como mentor con otros internos en varios programas. “No seas alguien diferente a puerta cerrada”, le recriminó.