El personal del Hospital La Paz irá a trabajar el próximo 26 de agosto, pese a haber convocado una huelga para ese día. Esta situación atípica esconde, en realidad, una estrategia para recibir refuerzos porque ante un paro la dirección del centro está obligada a activar un protocolo de servicios mínimos. Esto es lo que buscan los trabajadores del hospital, más compañeros para aliviar su saturación. Aseguran que se han cerrado 397 camas en lo que va de agosto y que los contratos de verano solo cubren al 21% del personal que se va de vacaciones.
“Hay plantas que muchos días funcionan por debajo de los servicios mínimos. En Hematología, por ejemplo, tiene que haber cinco enfermeras y el lunes eran tres. En Neonatos deben ser 16, pero hay días que son 14. Llevamos registradas 605 incidencias de este tipo desde noviembre”, explica Guillén del Barrio, enfermero y miembro del sindicato Trabajadores en Red, la entidad que convoca este particular paro.
“Cuando hay huelga venimos más compañeros a trabajar que un día normal”, asegura el hombre. Esto se debe a que no todo el personal de un hospital puede ausentarse por una protesta. El derecho a paro, aunque reconocido, tiene limitaciones, especialmente en servicios esenciales como los relacionados con la salud. Por ello, la Consejería de Sanidad informó este miércoles al comité de huelga de que el hospital deberá establecer el 26 de agosto unos servicios mínimos, aunque fue poco concreta a la hora de estipularlos. Indicó que el personal que acudirá a trabajar de forma obligada el próximo martes no superará al 35% de toda la plantilla del hospital.






