Los médicos están convocados este viernes a un paro en toda España, aunque los servicios mínimos garantizan los procedimientos urgentes
Después de tres años de negociaciones en torno al nuevo estatuto marco para los sanitarios, la ley que rige las líneas fundamentales de las condiciones de trabajo de 700.000 empleados públicos, el Ministerio de Sanidad y los sindicatos parecen cada vez más alejados. El borrador, un extenso documento que, entre otras muchas medidas, reduce las guardias médicas y modifica las categorías profesionales, ha sido rechazado con movilizaciones del sector (una multitudinaria tuvo lugar este pasado miércoles frente a la sede del ministerio) y dos huelgas específicas de médicos: la segunda, este viernes.
Es posible que algunas consultas se vean afectadas, pero los procesos urgentes están garantizados gracias a los servicios mínimos. En la última huelga, del pasado junio, el seguimiento fue dispar y su incidencia varió mucho en función de territorios, incluso de centros dentro de las mismas ciudades. Al no ser obligatorio notificar qué profesionales irán al paro, es imposible saber a qué ciudadanos puede afectar.
Más allá de la huelga, el descontento es generalizado entre los representantes de los trabajadores, pero existen varias sensibilidades. Por un lado, la de los principales sindicatos médicos, y por otro, el resto de los trabajadores del sistema: enfermeras, auxiliares, celadores, incluso médicos no asociados a los sindicatos específicos de la profesión.







