“Hola, mamá, qué tal, estoy jodido hasta la muerte con el juego, esto va demasiado lejos”, escribió a su madre Raphaël Graven, francés de 46 años y conocido en internet como Jean Pormanove, horas antes de morir. Llevaba 10 días encerrado en una casa y emitiendo 24 horas en directo juegos, peleas, insultos y abusos físicos con otros streamers. Uno de sus compañeros leía el mensaje a su madre en el directo, con Graven escuchando: “Tengo la sensación de estar secuestrado con su concepto de mierda, estoy harto, quiero irme”, seguía el mensaje.
Pero no pudo salir: mientras dormía la audiencia detectó que parecía haber dejado de respirar en un colchón. Un compañero, para saber si seguía vivo, le lanzó una botella de agua llena. Poco después se cortó la emisión. La justicia francesa ha empezado una investigación y ha ordenado una autopsia.
Graven no era un oscuro streamer oculto en la profundidad de internet. Su canal era el décimo más visto de Kick, la plataforma de directos donde emitía, solo por detrás de algunos en inglés y español. Tenía más de 10.000 espectadores de media, con algún pico de más de 30.000 Las cuentas de Graven siguen activas en TikTok, Instagram, YouTube o X con más de 1 millón de seguidores. Kick ha borrado su cuenta y las del resto de streamers que participaron en el maratón sádico. Pero hay docenas de clips en internet con imágenes de esos días y de otros abusos.
















