Los españoles Simón Pérez y Silvia Charro contaron durante el pasado fin de semana que su canal de Kick conocido como SS Conexión estaba eliminado, aunque no sabían por qué ni si era definitivo. La única causa que intuían era la muerte del streamer francés Raphaël Graven y un presunto esfuerzo de la plataforma australiana de directos por controlar más su contenido. Kick era célebre en la comunidad de streamers por tener las reglas de moderación más laxas.
La plataforma no comparte detalles sobre casos de streamers concretos, pero en respuestas a preguntas de EL PAÍS una portavoz ha dicho: “Las normas de la comunidad y términos de servicio de Kick dejan muy claro que los streamers y usuarios deben cumplir con todas las leyes y regulaciones de su país. Si ya no están en nuestra plataforma —y no se han marchado por su propia voluntad— puedes inferir que hemos tomado medidas debido a una violación”.
Charro decía en uno de sus últimos vídeos que Kick había suprimido “otros 60 canales”, pero Kick solo admite haber eliminado los canales de Jean Pormanove, nombre del canal del streamer fallecido, y sus cocreadores mientras siguen las investigaciones por la muerte en Francia.
Pérez, sobre todo, y Charro han consumido drogas y han hecho un montón de pruebas a cambio de dinero que a menudo podían poner en riesgo su salud. Pérez decía en los vídeos del fin de semana que llevaba más de dos semanas sin consumir. Su audiencia en los comentarios le animaba, sin embargo, a seguir con “aviones” y “bocatas”, palabras en código para referirse a un juegos y a estupefacientes: “Te reto a recaer”, le decía un comentario. “No lo haría ni por 1.000 euros. Bueno, por 1.000 euros igual sí, porque no tenemos pasta”, respondía Pérez.













