Con Hansi Flick molesto, según algunas fuentes del Barça, hasta “cabreado” por repetirse una vez más la incertidumbre en las inscripciones de los jugadores del primer equipo, la dirección deportiva azulgrana aceleró la renovación de Jules Koundé hasta 2030. “El club ha pasado momentos difíciles. Estamos mucho mejor en lo deportivo y en lo económico. Y si mi firma ha ayudado a alg...

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una inscripción, encantado”, contó el defensa francés en el acto de oficialización de su nuevo contrato. El vestuario, en cualquier caso, no habla del tema de las inscripciones. Al menos, según Koundé: “No lo hemos hablado”.

No es Koundé el tipo más involucrado en el vestuario. Pero sí es querido por sus compañeros. Fue él, por ejemplo, y no el capitán Ter Stegen el que viajó a Milán el curso pasado en un avión de línea para apoyar al equipo en la semifinal de Champions cuando estaba lesionado. Es también él quien se encarga de custodiar la espalda de Lamine Yamal. “¿Perjudicarme Lamine?”, dijo; “imposible”. “Tenemos muy buena relación. Es un jugador extraordinario, brillante, pero sobre todo es un jugador de equipo. Trabaja por el equipo. No va a defender como uno más porque necesita esta energía para decidir arriba. No me molesta defender un poco más si el tío hace estos partidazos, marcando y asistiendo”.