Japón registró en julio un déficit comercial global de 17.500 millones de yenes (683 millones de euros), el tercero consecutivo, en un contexto marcado por la desaceleración del comercio con Estados Unidos, su segundo mayor socio comercial. Esta caída se enmarca en las tensiones derivadas de la guerra comercial impulsada por la Administración de Donald Trump, que ha afectado significativamente a las exportaciones niponas.
En su intercambio con Estados Unidos, Japón mantuvo un superávit comercial de 585.110 millones de yenes (3.600 millones de euros), aunque esto supuso un retroceso del 23,9% en comparación con el mismo mes del año anterior, según recoge Efe. Las exportaciones hacia la primera economía mundial alcanzaron los 1,7 billones de yenes (10.030 millones de euros), lo que representa una disminución interanual del 10,1%.
Durante el mes de julio, Japón continuó enfrentando un arancel base del 10% impuesto por el presidente Trump en abril. A esto se sumaron tarifas adicionales del 25% sobre los vehículos japoneses, un sector clave en el comercio bilateral.
El pasado 23 de julio, ambos países lograron un acuerdo tras meses de negociaciones. Japón aceptó aranceles del 15% e invertir 550.000 millones de dólares en EE UU, dentro de un marco de medidas que Washington ha denominado “aranceles recíprocos”. Aunque inicialmente se barajaban tarifas de hasta el 25%, Japón consiguió una reducción al 15%, el nivel más bajo entre los países con superávit comercial con EE UU También en el sector automotriz, los aranceles estadounidenses se fijaron finalmente en un 15%, diez puntos por debajo de lo previsto anteriormente y sin establecer límites a la cantidad de vehículos importados.







