El mercado da por hecho que el BBVA tendrá que mejorar su oferta a los accionistas del Sabadell si quiere que la opa fructifique. Una vez que el banco ha decidido ir hasta el final en su ofensiva por hacerse con la entidad catalana, la reacción de los inversores ha sido clara y se ha ampliado la brecha entre lo que ofrece el BBVA y lo que vale en Bolsa el Sabadell, reclamando una subida del precio. Pero la cúpula liderada por Carlos Torres Vila se enfrenta a un complicado juego de equilibrios: elevar la prima lo suficiente como para contentar al mercado (y convencer al accionariado de la entidad catalana) sin comprometer la creación de valor para sus propios accionistas.
Los analistas ya venían advirtiendo que el BBVA debería aumentar su propuesta. Pero la venta de la filial británica TSB por parte del Sabadell para repartir un megadividendo entre los accionistas ha aumentado la presión. “El mercado lleva descontando ya mucho tiempo una mejora de la oferta, y una ecuación de canje con una prima negativa es una variable que apoya dicha idea”, valora Nuria Álvarez, analista de Renta 4, a este medio.
El BBVA tiene dinero de sobra. A cierre de junio de 2025, la entidad contaba con una ratio de capital CET1 fully loaded del 13,34%, muy por encima del 9,12% exigido por el Banco Central Europeo (BCE) y también por encima del rango objetivo de la propia entidad, que es situarlo entre el 11,5% y el 12%. Esto supone un exceso de capital de 134 puntos básicos, equivalente a 5.188 millones de euros. Sin embargo, el colchón no es tan holgado como parece.






