A simple vista no hay diferencias. Cuando el torito baja un par de cajas de madera repletas de naranjas nada llama la atención. En su interior hay cientos de kilos de estos cítricos y la única diferencia es que algunos ejemplares tienen una tonalidad más oscura que otros. Entonces un agente de la Policía Nacional toma una de las frutas y empieza a pelarla. Con una navaja va quitando una piel que parece, y es, de látex. Sale con dificultad hasta que deja ver lo que hay en su interior: dos tabletas de hachís semicirculares. Es la fórmula que había ideado un grupo de narcotraficantes para que nadie se fijase en que transportaban hasta 1.600 kilos de esta sustancia en un camión. Su conductor y el copiloto fueron sorprendidos en un control policial en Málaga: ambos han sido detenidos y enviados a prisión.

Todo arrancó en las inmediaciones de Vélez-Málaga, localidad de 86.000 habitantes al este de la provincia malagueña. Miembros del grupo de la Unidad de Droga y Crimen Organizado (Udyco) de la zona habían montado un dispositivo policial para hacer controles aleatorios a los vehículos que circulaban por la autovía A-7. Los policías observaron entonces una maniobra extraña. Vieron cómo un vehículo ocupado por dos personas iba circulando tras un camión —ambos con matrícula extranjera— e iban con actitud “nerviosa y vigilante”, según ha explicado la Policía Nacional en un comunicado.