En un contexto de inflación acuciante y precios ascendentes alrededor del globo, los multimillonarios propietarios de las franquicias de la NBA siguen pasando por caja. En plena fiebre de ventas de equipos profesionales de varios deportes en Estados Unidos, la liga de baloncesto ve como los Portland Trail Blazers se unen a una abultada lista que incluye a los dos máximos exponentes deportivos de la competición, los Boston Celtics y Los Angeles Lakers. En el caso del conjunto de Oregón, el acuerdo se ha cerrado por 3.600 millones de euros (4.250 millones de dólares), cuando la anterior propiedad invirtió apenas 60 millones de euros en 1988 para adquirirlo, un incremento del 5.900 por ciento en la valoración del equipo en menos de cuatro décadas.

El nuevo propietario de los Blazers, cuando se complete y apruebe la transacción por parte de la junta de gobernadores de la NBA, será Tom Dundon, multimillonario procedente del sector financiero que ha reunido a un grupo de inversores para adquirir la franquicia, gestionada desde 2018 por los herederos de Paul Allen, cofundador de Microsoft. El expropietario había dejado escrita su voluntad de vender al conjunto, en otra señal de cómo la liga estadounidense es el epítome del deporte convertido en objeto de inversión, especulación y negocio, por encima incluso del propio espectáculo.