Las muertes en las carreteras de Costa de Marfil no son accidentes inevitables ni designios divinos. Hay formas reales en las que conductores, pasajeros, peatones y el Estado pueden reducir las miles de víctimas fatales y heridos que dejan los siniestros viales ―el término sugerido por la Organización Mundial de la Salud, OMS, para referirse a los accidentes de carretera― en el país africano. “No hay amuleto que nos vaya a salvar, ni Dios ha decidido que los africanos mueran en incidentes de circulación en este continente que tiene algo más del 2% del parque automotor mundial, pero que mata más que el resto de coches del mundo”. Así es como el ministro de Transportes, el geógrafo Amadou Koné, se dirigió a un panel dedicado a los siniestros viales en el marco de la 17º edición del Festival de Músicas Urbanas de Anoumabo (FEMUA), en Abiyán, celebrado entre el 15 y el 20 de abril pasado.

Según la OMS, África lidera la tabla como el continente con mayor tasa de muertos en siniestros viales en relación con la cantidad de habitantes, con una media de 27 por cada 100.000, frente a nueve personas en Europa. La media mundial es de 15 muertos por cada 100.000 habitantes, según el Informe sobre la situación mundial de la seguridad vial de la OMS, dado a conocer en 2023. La proporción de Costa de Marfil se sitúa en 20,6.