Madrid (EFE).- La Asociación Española de Pediatría (AEP) ha desaconsejado este miércoles a los padres de bebés y niños pequeños que los lleven a conciertos, festivales y otro tipo de eventos de adultos porque los altos niveles de ruido podrían ocasionar daños irreversibles en sus oídos en apenas unos segundos.
En bebés y niños pequeños, el oído es especialmente vulnerable porque sus estructuras auditivas aún están en desarrollo y carecen de mecanismos de protección, advierte la AEP, que recuerda que la OMS recomienda que la población infantil no se exponga a más de 85 decibelios durante más de una hora.
A partir de 70 dB, la exposición prolongada ya puede acumular riesgo de daño. En espectáculos de música en vivo diseñados para adultos se alcanzan los 110 y picos de 130 decibelios cerca de los altavoces, niveles suficientes para provocar un perjuicio irreparable en cuestión de segundos en los más pequeños.
Las consecuencias de un trauma acústico agudo pueden incluir pérdida auditiva temporal o permanente, acúfenos (pitidos, que en lactantes solo se deducen por su comportamiento) y daño neurosensorial irreversible.
Concierto de Maluma






