Creada hace 25 años, la fragancia Light Blue se ha convertido en uno de los pilares más emblemáticos de Dolce & Gabbana. Sinónimo de verano eterno, podría decirse que ha sabido encapsular el espíritu hedonista del dolce far niente y trasladarlo a una composición olfativa chispeante y adictiva. Por eso cuando la firma se planteó renovarla sabía que no sería fácil: “Cuando tocas algo que es un éxito hay más riesgos que oportunidades”, cuenta el CEO de la división de belleza, Gianluca Toniolo, en una calurosa mañana en Capri, a pocos metros de los farallones. Este accidente rocoso de la isla ha derivado en lugar de peregrinaje por ser escenario de varias de las campañas para la fragancia, también de la última con nuevos protagonistas, Vittoria Ceretti y Theo James. “Cuando afrontamos el proyecto la duda estaba en qué cambiar y qué no”, prosigue Toniolo, “Domenico [Dolce] y Stefano [Gabbana] tenían claro que querían mejorar el frasco y la fragancia para que durara más y ahora lo hace hasta 16 horas”.

La versión de 2025 apuesta por sofisticar el jugo sin perder la esencia, una tarea de la que se ha encargado el maestro perfumista Olivier Cresp, responsable también del original: “Era importante que siguiera reflejando el ADN italiano, que es el de Dolce & Gabbana, así que la fórmula en sí no ha variado. Lo que hemos mejorado son los ingredientes. Por ejemplo, el limón sigue siendo un limón siciliano, pero hemos utilizado una tecnología de fraccionamiento que lo divide en 15 moléculas, de las que escogemos solo las tres primeras, las más frescas, así se aporta un toque más efervescente”. La duración se ha trabajado con una sobredosis de Helvetolide (un almizcle especialmente aterciopelado) y con una nueva calidad de madera de cedro como fondo. “Es como si le hubiéramos hecho un microlifting”, bromea Cresp.