Doce bebés han muerto en el Hospital Universitario de Guayaquil desde el 23 de julio pasado, cuando las autoridades del centro lanzaron una alerta epidemiológica. El Ministerio de Salud de Ecuador atribuyó los decesos a causas “multifactoriales”. Según la institución, en su mayoría se trató de
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ck-dtm="">neonatos prematuros y en estado clínico complicado. Sin embargo, admitió que dos de ellos contrajeron una infección hospitalaria provocada por la bacteria Klebsiella pneumoniae productora de carbapenemasa, cuya creciente resistencia a los antibióticos la convierte en una amenaza grave y que se propaga con facilidad en hospitales con protocolos fallidos de bioseguridad.
Joselyn, una de las madres afectadas, no deja de reconstruir en su cabeza el momento exacto en que entregó a su hijo de cuatro días a una enfermera del Hospital Universitario, un centro especializado en pediatría. Era el amanecer del 3 de agosto y el bebé había comenzado a tornarse amarillo. “En la desesperación no vi si los equipos funcionaban. Me sacaron de la sala y, al rato, salieron a decirme que había muerto por la bilirrubina alta”, cuenta con la voz quebrada. Su hijo tenía ictericia, una afección frecuente en recién nacidos que rara vez es mortal si se trata a tiempo.







