Es una de las películas españolas más vistas del año. También una de las más comentadas. Sirât, dirigida por Oliver Laxe, ha desbordado los márgenes habituales del cine de autor para convertirse en un fenómeno de público y crítica. A ello ha ayudado su banda sonora, firmada por el francés David Letellier, alias Kangding Ray, que en mayo ganó el premio a la mejor música original en el festival de Cannes, donde además el filme fue distinguido con el Premio del Jurado. Parte importante del éxito tiene que ver con esa música, que suena a lo largo de una historia que se desarrolla entre raves por desiertos y montañas de Marruecos.

Letellier, de 47 años, se formó como arquitecto y militó en bandas de noise-rock (género que carece de armonía y ritmo) en su adolescencia. Comenzó su carrera musical desde una posición experimental, trazando relaciones de afinidad con el sello Raster-Noton, fundado hace tres décadas en Berlín y cercano a los postulados de personalidades como Olaf Bender, Frank Bretschneider y Carsten Nicolai. “Al principio era todo muy ambiental, muy abstracto”, explica. “Con el tiempo fui girando hacia el techno, pero siempre buscando una vía más artística. Un techno más oscuro y conceptual”. Además de como productor, ha pasado la última década pinchando en raves y clubes de diferentes zonas del globo.