Convertida en personaje clave de nuestra cultura pop, la cantante y performer Samantha Hudson (León, 1999) estrena una nueva serie documental en Filmin, ¿No seré yo una obra de arte?, recorrido provocador por el mundo de los museos, después de editar su tercer álbum, Música para muñecas, con el que arrancará gira en septiembre.
¿No será usted una obra de arte? Una es lo que quiera ser. Luego, si fuera menester, simplemente hay que convencer al resto.
¿Qué lugar ocupa el arte en su vida? No se trata de asignarle un lugar porque, sencillamente, mi arte es mi vida y mi vida es mi arte. Más allá de que la música y el espectáculo sean mi principal actividad laboral, cada momento que vivo, cada anécdota que atesoro y, en definitiva, la mera experiencia de existir en este mundo son una manifestación artística para mí.
En la serie, investiga si se practica cruising en los baños de los museos. ¿Obtuvo respuesta? Hay cruising en todos los baños para aquellos que saben ver.
¿Cuál es su obra de arte favorita, al margen de sí misma? La verdad saliendo del pozo, de Jean-Léon Gérome ocupa un lugar especial en mi cabeza. Y recientemente me enamoré de La tertulia, de Ángeles Santos.






