“Lo mío siento que es contar historias y crear belleza de lo inesperado. Eso trasciende cualquier disciplina que haga, ya sea actuar, la escultura, la fotografía o el cabaret. Lo esencial es contar una historia, una emoción; la forma que tome es secundaria”, dice Mina Serrano desde México, “un lugar vibrante” que asegura que le inspira y sorprende constantemente. “Aquí estoy inevitablemente en otro contexto. Sin ir más lejos, el otro día de repente estuve en el norte de México en una congregación de cowboys homosexuales”, comenta. Nacida en Granada, con 17 años se trasladó a Madrid para estudiar Arte Dramático en un viaje en el que ejercía de +1, pues acompañó a un novio a hacer las pruebas de acceso de la Resad (Real Escuela Superior de Arte Dramático). En uno de esos giros que tanto gustan a la cultura pop, decidió presentarse también y terminó por ser la elegida. En la interpretación encontró no solo una manera de expresarse, sino una auténtica terapia. “Lo mío con la actuación empezó porque era extremadamente tímida de pequeña, hasta el punto de que dejé de hablar. Les recomendaron a mis padres que hiciese teatro. Hasta ese momento me refugiaba en mis dibujos y en mis cómics y el contacto con el teatro me hizo descubrir que podía contar con mi voz y con mi cuerpo todas esas historias que creaba”, asegura.