Cualquier seguidor de la serie Friends recordará el capítulo en el que Ross y Rachel se escandalizan cuando Phoebe prueba en su brazo la leche materna que alimenta a Ben. El grito de asombro se repite cuando Joey cata también el biberón. “¿Nunca has probado la leche que toma tu hijo Ben?”, espeta Phoebe con gran sorpresa a Ross. “Es leche materna por favor, algo repugnante y no es para adultos”, se defiende el padre. Este comentario de ficción podría ser el más generalizado entre la población adulta cuando alguien pregunta si probaría este alimento, el primero que la mayoría paladea al nacer y que la OMS defiende tomar en exclusividad hasta los seis meses de edad del bebé.

Pero desde esta semana puede que este prejuicio desaparezca con el lanzamiento de un helado con sabor a leche materna. En edición limitada y creada por la marca de productos para bebés y cuidado posparto Frida, junto a la heladería neoyorquina OddFellows –experta en sabores singulares como el de chorizo con remolino de caramelo–, esta tarrina cercada por una etiqueta rosa dice contener el sabor original de la leche materna.

Para tranquilidad del público, la empresa ha dejado claro que no está hecha del líquido humano, pero sí contiene algunos ingredientes de la fórmula real como el calostro liposomal. Procedente de vaca, en este caso, el calostro está presente también en nuestra leche, es rico en anticuerpos y nutrientes como vitaminas, minerales, aminoácidos y proteínas. El resto de los ingredientes serían los del helado de toda la vida: leche descremada en polvo, yemas de huevo y azúcar, además de miel y jugo de fruta.