No se menciona mucho, pero en Asturias se está rodando la nueva entrega de Los juegos del hambre. Dirán que no es para parar las rotativas, que en España tenemos vasta experiencia como plató de Hollywood. Hace más de 60 años, Las Rozas ya fue el improbable Pekín en el que pasaron 55 días Charlton Heston y Ava Gardner. Tampoco es novedad en Asturias. Los Cuatro Fantásticos se pasearon recientemente por el Palacio de Congresos de Oviedo, uno de esos níveos armatostes de Calatrava, un pufo innecesario que ahora languidece sin uso, pero auditorios, aparcamientos y rotondas nunca faltan en el bingo de la especulación urbanística.

Ver equipos de rodaje no debería sorprender; si en este caso lo hace, y tal vez ese sea el motivo del bajo perfil de las grabaciones, es porque se desarrolla en una reserva de la biosfera, el Parque Natural de Somiedo. “Uno de los últimos reductos donde la naturaleza es pura”, según su web.

Asombra entonces que por ese reducto de pureza trasieguen ahora mismo 300 personas y decenas de coches y camiones, y que sus helicópteros sobrevuelen espacios protegidos donde está prohibido, salvo en casos excepcionales. Y no me parece, y miren que amo el cine, que un rodaje lo sea. Pero se ve que Mister Marshall sigue vivo.