‌[Esta pieza es una versión de uno de los envíos de la newsletter semanal de Televisión de EL PAÍS, que sale todos los jueves. Si quiere suscribirse, puede hacerlo a través de este enlace].

Tras una traumática ruptura amorosa, una mujer decide casarse con el primer hombre con el que se encuentra, que resulta ser un millonario que necesita esposa. Una joven con una vida de servidumbre a sus espaldas descubre que es la heredera de una poderosa familia y planea su venganza. Una estudiante pobre tiene que trabajar como sirvienta de su adinerado rival en la escuela. Estos son los argumentos de algunas microseries de éxito de los últimos meses. Secretos, venganzas, amor, hombres lobos y vampiros. Unos guiones sencillos con muchos giros pero escasas sorpresas y unas producciones de calidad ínfima son algunas de las características comunes del último grito de la producción audiovisual.

Estas telenovelas con capítulos muy cortos (entre uno y dos minutos) y formato vertical son todo un fenómeno de masas en China, con un crecimiento constante desde 2020 que las llevó en 2024 a generar más ingresos por primera vez que el cine. En junio de 2024, el número de usuarios alcanzó allí los 576 millones, según el Informe Estadístico sobre el Desarrollo de Internet en China. En el país asiático, la factura de estas producciones es cuidada, con algunas microseries con un presupuesto cercano a las películas de primer nivel.