Situar el origen de las mayores estrellas de Hollywood en el punto de partida más precario posible es un cliché tan antiguo como la propia meca del cine. Sylvester Stallone viéndose obligado a vender a su perro para poder comprar algo de comida,
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title="https://elpais.com/cultura/2025-05-02/en-casa-de-jennifer-lopez-todo-el-mundo-pasa-momentos-duros-lo-que-hagas-durante-ellos-te-define.html" data-link-track-dtm="">Jennifer Lopez durmiendo en la escuela de baile a la que asistía y Hilary Swank o Jim Carrey convirtiendo sus coches en casas improvisadas son algunos de los casos más recordados. Pero es que a menudo la quimera del sueño americano obliga a empezar el trayecto sin tener, literalmente, un lugar donde caerse muerto y Charlize Theron marca todas y cada una de las casillas del mito.
La sudafricana, que este jueves 7 de agosto cumple los 50 años convertida en una de las actrices imprescindibles de este siglo, llegó a Los Ángeles con un pasado marcado por el trauma, una maleta de tela tan ajada que dependía de unas hebillas para no desbordarse y el dinero justo para coger un taxi en el aeropuerto y pedirle al conductor que la dejara en el motel más barato que conociera. “No tenía nada. Vivía al día. Una vez tuve incluso que robar pan en un restaurante”, confesaría. Tres décadas después, con un Oscar y una fortuna estimada en 200 millones de dólares, Theron celebra medio siglo de vida como viva imagen del sueño americano y, quizá, también de su lado más desafiante.






