El Arsenal no se conforma con ser segundo en la Premier y semifinalista de la Liga de Campeones. El equipo que dirige Mikel Arteta está cerca de pulverizar sus registros históricos de inversión en fichajes (235 millones en el curso 23-24) con el objetivo básico de madurar tácticamente para intentar el asalto al trono del Liverpool en la Premier y mantener su buen estatus en la Liga de Campeones. Los 224 millones ya gastados hasta este momento en los fichajes de Zubimendi, Gyökeres, Madueke, Mosquera, Norgaard y el meta Kepa proporcionan nuevas armas al técnico español.

Arteta, en su continua búsqueda de mejorar al equipo londinense, sintió que buena parte de sus aspiraciones en la Premier se fueron al traste ante la incapacidad del equipo cuando se le plantearon defensas cerradas y en bloque bajo. Construido para robar y salir con rapidez al contragolpe, al Arsenal le faltó un punto de desborde y gol para superar a rivales como el Brigthon, Fulham, Bournemouth o West Ham, equipos de la zona media y baja de la Premier. Ante todos ellos, el Arsenal se dejó puntos importantes. Cazado el Madrid con los lanzamientos de falta de Rice y sus veloces transiciones en ataque al espacio, el Arsenal fue incapaz de dar un paso más en las semifinales de la Champions ante el PSG. Eso sí, disputadas ante el mejor rival posible del fútbol continental.